Bodegas Luberri cumple con éxito sus 31 vendimias

Ahora es momento de trabajo en bodega, donde los vinos siguen su curso y las fermentaciones se desarrollan con normalidad.

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Tras la última vendimia, terminada hace unas cuantas semanas, hacemos un balance de lo que ha sido la cosecha. Sin duda, el clima es clave en cómo se desarrolla la misma. Si algo hemos notado este año en todo el país, e incluso a nivel global es el sofocante calor que nos ha acompañado desde bien entrado el verano hasta hace casi dos semanas. Pero para llegar aquí no debemos saltarnos las estaciones, así que vamos por pasos.

El otoño fue lluvioso y la hoja antes de desprenderse de la cepa absorbió muy bien esa humedad. No sabíamos aún cuánto lo íbamos a agradecer meses después.

Sin un gran cambio de temperaturas nos adentramos en un invierno con poca precipitación y
escasez de frío.

A falta de un clima invernal propio de lo que suelen ser los inviernos en esta parte de España, fríos y con lluvia e incluso alguna nevada, nos vemos inmersos en una primavera con temperaturas más altas de lo normal y con mucha escasez de precipitación. Llegado este punto, es momento de recurrir al riego. Esto hace que la brotación sea buena y se adelante alrededor de quince días. Tenemos la suerte de que no se produjo ninguna helada en esta época del año, cosa que también suele ser habitual en estas fechas y otros años se ha acusado. Esto favorece el cuajado que se desarrolla de manera normal produciéndose un cuajado perfecto.

El verano transcurre sin precipitaciones y con mucho calor, pero gracias a la previsión de riego
que hicimos en primavera la viña aguanta la sequía y la maduración se desarrolla con normalidad, aunque la vendimia se adelantó diez días con respecto a otros años.

Racimo de tempranillo

En el momento de la cosecha, la uva se encuentra en su estado óptimo, se encuentra perfectamente sana. No ha habido ningún problema de hongos ni enfermedades, aunque no le hubiera venido mal alguna pequeña precipitación. Apreciamos que alguna pequeña parcela, las más arcillosas, empiezan a sufrir estrés hídrico, pero gracias al riego de primavera aguantan bastante bien pese a la sequía. La vendimia procede de manera normal, sin problemas y a un buen ritmo escogiendo primero las parcelas más adelantadas y mientras tanto dando un poco de margen a las más tardías.

Ahora es momento de trabajo en bodega, donde los vinos siguen su curso y las fermentaciones
de desarrollan con normalidad.

Pese a haber sido un año complicado por la sequía y el excesivo calor, mediante la previsión de
riego en primavera y ahora el trabajo desarrollado en bodega todo está controlado y esperamos
unos vinos de gran calidad que pronto llenen vuestras copas.

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