Bodegas Arrayán une vino y arte en una exposición inédita

Bodegas Arrayán surge en 1999 como el proyecto personal de José María Entrecanales y María Marsans en su finca “La Verdosa”, en Santa Cruz del Retamar, Toledo.

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Coincidiendo con el primer aniversario de la muerte del artista Eduardo Arroyo, Bodegas Arrayán rinde homenaje al pintor en un acto donde vino y arte se unen en una exposición inédita. Una pequeña contribución a que su recuerdo siga vivo.

Desde el primer momento de la vida de Bodegas Arrayán, ya con la plantación de las primeras cepas, Eduardo Arroyo estuvo involucrado en el proyecto y fue un gran embajador de la marca. Gran amigo de la familia vivió el día a día de la bodega con pasión y entusiasmo.

Con este motivo, se presentan dos nuevos vinos bajo el nombre de “Arroyo de Arrayán”, vinos que simbolizan el origen y el futuro de la bodega y que están vestidos con dos de sus últimas creaciones. Un tinto del año 2012, un vino que simboliza el inicio de Arrayán con las 4 variedades originales de la finca y que el mismo Arroyo vio plantar en 1999, y un blanco experimental del 2018 que representa su presente y su futuro y también el espíritu innovador del polifacético artista.

En este homenaje que se celebra en el Club Matador de Madrid, y en el que participa su viuda, se exponen por primera vez algunas de sus obras. Los dos cuadros elegidos para las etiquetas de estas novedades vinícolas son dos grandes ejemplos de la obra de Eduardo Arroyo de finales de los años 70 y principios de los 80. Parmi les peintres 1976 (Entre los pintores) para el tinto y Ramoneur 1976 (Deshollinador) para el blanco, son dos obras que utilizan la misma técnica de collage en papel de lija y que representan la filosofía de la máscara, uno de sus temas favoritos. El sostenía que toda persona es una máscara pues considera que un bigote, un peluquín, un uniforme o un antifaz, tan repetidos en sus cuadros, son también máscaras.

Arroyo de Arrayán tinto 2012 es un vino elaborado con 55 % syrah, 20 % cabernet, 15 % petit verdot y 10 % merlot de la Finca La Verdosa (Toledo). Bajo la DOP Méntrida, de viñas procedentes de un suelo arenoso y con una crianza de 14 meses en barricas francesas de 225 litros, sale a la luz este reserva con una producción de 2.770 botellas. Un vino elaborado por Maite Sánchez y que la bodega tenía guardado en el botellero para una ocasión especial.

Arroyo de Arrayán blanco 2018 es un vino elaborado 55% de garnacha gris y 45% de garnacha blanca de suelos arenosos de la Finca La Verdosa (Toledo). Con este vino, según Maite Sánchez (enóloga de la bodega) “hemos querido darle a una zona de garnachas, otro color. Aquí, en Méntrida, siempre ha existido la garnacha tinta pero hemos querido empezar otro camino elaborando con garnacha gris y blanca de forma experimental”. Se elabora mediante el pisado de racimos enteros, pasa dos días en frío con sus pieles para luego ser prensado y fermentado en acero inoxidable. Su crianza es de ocho meses en barricas de 300 y 500 litros y tendrá una producción de 3.227 botellas. Este blanco forma parte del futuro de Bodegas Arrayán.

La llegada de la enóloga Maite Sánchez en 2009 marca una nueva etapa en la bodega tanto en la elaboración de los vinos ya existentes como en el empeño de incorporar variedades autóctonas a su gama de vinos. Dos vinos, dos cuadros, para rendir homenaje a un gran artista y un excelente compañero de viaje.

PVP estuche de 2 botellas: 48 euros

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