Luberri – La viticultura del detalle

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La viticultura del detalle, la sabiduría ancestral, el éxito: todo empieza en la viña

U

n proyecto de vida que expresamos nuestra manera de entender el vino, de vivirlo, de disfrutarlo y hacerlo disfrutar. Trasmitimos algo muy sencillo y a la vez muy profundo: una personalidad propia. Y para ello contamos con una base de una calidad indiscutible, la uva tempranillo autóctona de nuestra zona, la Rioja Alavesa. A partir de esta realidad, creamos algo único, el carácter LUBERRI.

¿CÓMO ES ESE CARÁCTER? —Auténtico, directo y apasionado. Yo siempre voy de frente, en la vida y con el vino. Nuestros vinos son así, honestos y verdaderos. Son tierra, clima, trabajo, tradición y una mirada al presente. Finos y con una estructura potente, como deben ser los tintos de tempranillo. Y con algo especial, una nariz delicada y llena de matices, y a la vez profunda. Un aroma que nos diferencia.

¿CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO PARA BEBERLOS? —Siempre. No hay una ocasión especial porque todas son especiales. Los nuestros son vinos para la cotidianidad, para todos los días. Su sensación de plenitud no abruma, sino que es cercana y cordial. Esto es evidente en el caso de LUBERRI y SEIS, porque son los vinos jóvenes o de maduración más corta. En cuanto a BIGA, nuestro crianza de 12 meses, consigue unir el encanto del primer sorbo del vino joven con la complejidad de aromas que da el paso por barrica. La carnosidad con la finura. Es un vino excepcional y a la vez amable, un gran compañero. También los vinos de alta expresión y de parcelas seleccionadas, es decir, MONJE AMESTOY y CEPAS VIEJAS, muestran ese  esplendor noble y cotidiano, pues junto con un gran cuerpo mantienen la acidez y la frescura.

“Los vinos de Luberri son tierra, clima, trabajo, tradición y presente: son honestos”


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A lo largo de todo el año hay momentos preciosos. Recorrer las viñas para tocar la uva, saber cómo está e incluso intuir qué va a aportar. O la vendimia, una etapa de especial intensidad, con la entrada de la uva en bodega. O también la cata del primer vino y su presentación en sociedad. Pero lo mejor de todo es el contacto con el consumidor, entender qué piensa, qué opina, qué busca en el vino. Este conocimiento atento nos ha permitido con el tiempo elaborar unos productos de alta gama sin caer en unos precios desorbitados.

¿QUÉ SIENTES CUANDO EN UN RESTAURANTE VES A LOS COMENSALES COMER CON UN VINO DE LUBERRI?

Un orgullo muy grande, da gusto. Es lo que decía antes: ir de frente permite que a uno, como viticultor, le llenen de satisfacción esos momentos en que, al final, lo que haces es compartir una pasión, una ilusión, un trabajo dedicado y minucioso. Ver disfrutar a alguien con nuestro vino es algo casi mágico.