Primer encuentro en Madrid de Viticultores Independientes de Rioja (VIR)

Una cita que tendrá lugar el próximo 2 de marzo y que reunirá a cientos de profesionales con una misma mirada: poner en primer plano el origen, el territorio y la figura del viticultor.

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El encuentro – que contará con jornada de profesionales y otra abierta al público – será una oportunidad para descubrir proyectos con identidad propia, donde el vino se entiende como una expresión directa del lugar.

Rioja se mueve. Y lo hace desde donde siempre ha nacido el vino: el viñedo. VIR (Viticultores Independientes en Rioja) celebrará el próximo 2 de marzo en Espacio Jorge Juan (C/ Jorge Juan, 137, Madrid) su primer encuentro, reuniendo a 38 bodegas que comparten un mismo enfoque: poner en primer plano el origen, el territorio y la figura del viticultor.

La cita será una ocasión para conocer proyectos con identidad propia, donde cada vino es una expresión directa del lugar. Las 38 bodegas participantes proceden de 18 pueblos distintos del Valle del Ebro, mostrando la riqueza y diversidad del territorio. Una Rioja que se construye desde el viñedo, desde los pueblos y desde el trabajo diario de quienes lo conocen parcela a parcela.

Con este primer hito en Madrid, VIR abre un espacio con vocación de continuidad: una cita pensada para consolidarse como punto de encuentro de referencia para el sector y para seguir creciendo en visibilidad, conversación y proyección.

Descubrir Rioja desde el origen

El primer encuentro de VIR es la ocasión para poner en valor la riqueza de proyectos con identidad propia. Cada bodega refleja una mirada única sobre el viñedo, el territorio y los pueblos que lo sostienen, ofreciendo vinos que hablan directamente del lugar donde nacen. Madrid acoge este primer hito con la vocación de convertirse en referente del sector y en un espacio de encuentro que seguirá creciendo.

Pequeños productores, viticultores al frente

Las bodegas que participan en VIR comparten varios rasgos esenciales: son proyectos pequeños, en distintas escalas, pero con identidad propia; sus propietarios están directamente implicados en el cuidado del viñedo y en la elaboración de sus vinos con un gran arraigo al territorio; se combinan proyectos consolidados y emergentes, mostrando la profundidad real del tejido vitivinícola de Rioja.