- Elaborado con solomillo de wagyu, seleccionado por su excepcional infiltración de grasa y extrema ternura.
- Duxelle de setas de temporada, con angulas de monte, chantarelas y trompetas de la muerte, aromatizada con tomillo, salvia y vino de Jerez.
El restaurante Los 33 incorpora a su propuesta gastronómica un nuevo Solomillo Wellington, uno de los grandes clásicos de la cocina inglesa y, al mismo tiempo, una de las elaboraciones técnicas más exigentes del recetario internacional. Un plato que requiere precisión absoluta y que, en esta ocasión, llega a la mesa con una interpretación fiel a la receta original, enriquecida con pequeños twists que aportan identidad y carácter propio.
“En cuanto a The Wellington, desde los inicios de 33 una parte esencial de la filosofía de nuestra carta ha sido rescatar platos que, por el paso del tiempo y las modas, quedaron relegados o injustamente etiquetados como “viejunos”. Nuestra intención siempre ha sido devolverlos a la actualidad siendo absolutamente fieles a sus recetas originales, recuperando el punto gastronómico que tuvieron en su momento y que, con los años, se fue diluyendo hasta quedar en un segundo plano.” – indica Nacho Ventosa, co-propietario de Los 33.
“Es una línea de trabajo que ya hemos aplicado a clásicos como el solomillo a la pimienta o los huevos rellenos. Con esa misma mirada nos ha apetecido especialmente recuperar este plato que, sin duda, es uno de los grandes estandartes de la cocina francesa y lo es por derecho propio.” – añade.
Disponible únicamente bajo reserva previa, el nuevo Solomillo Wellington de Los 33 se presenta en dos formatos para compartir: uno de 400 gramos para cuatro personas, por un precio de 180 € y otro de 600 gramos para seis personas, por un precio de 250 €, pensados para disfrutarse sin prisas y convertir el plato en el centro de la experiencia en mesa.
La base de esta nueva propuesta es un solomillo de wagyu, una elección poco habitual para este tipo de elaboración, pero clave en el resultado final. A pesar de tratarse de una de las partes más magras del animal, la pieza destaca por una infiltración de grasa excepcional, que aporta una textura extraordinariamente suave y una jugosidad que hace que el corte pueda disfrutarse casi sin necesidad de cuchillo.
La duxelle, elemento esencial del Wellington, adquiere aquí un papel protagonista. Junto a los champiñones y las chalotas tradicionales, el equipo de cocina incorpora setas de temporada como angulas de monte, chantarelas y trompetas de la muerte, integrando la temporalidad en la receta y aportando mayor complejidad aromática. El conjunto se aromatiza con tomillo, salvia y vino de Jerez, sumando profundidad y elegancia al plato.
El Wellington se envuelve finalmente en un hojaldre seleccionado de Estela Hojaldre, obrador de pastelería artesana especializada en hojaldre de Cantabria. Elegido por su calidad y ligereza, y se hornea con precisión para conseguir un equilibrio perfecto entre un hojaldre crujiente y una carne en su punto óptimo.









